Clavo de olor entero. Es intenso: dos o tres perfuman una olla completa. Va en el escabeche, en el arroz con leche, en la compota y en el vino caliente.
Dos o tres unidades por preparación, y se retiran antes de servir. Molido rinde mucho más: empezar con una pizca. Clavado en una cebolla es el truco clásico para caldos.
Lo fraccionamos nosotros, en el local, el mismo día que se vende. Sin cajas que vienen de otro lado: se pesa acá y sale acá. Podés verlo en la balanza mientras te lo preparan.